El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Bueno, traiga algunas de sus mejores mermeladas, Wilson —ordenó—, y deje de poner esa cara agria, mujer, por favor. ¿Qué hay si discutimos, mujer? Una buena ventolera limpia el aire y revitaliza las cosas. Pero que no haya chubascos ni nieblas después, mujer, nada de chubascos ni nieblas. Eso no lo soporto. Las mujeres con carácter pero sin lágrimas. Toma, niña, aquà tienes un poco de carne con patatas. Comienza con eso. Wilson le inventó un nombre raro, pero yo le llamo macanacana. Cualquier cosa que no pueda analizar la llamo macanacana y cualquier cosa lÃquida que me intrigue la llamo yalamaguslem. El té de Wilson es yalamaguslem. Te juro que lo hace de bardana. No tomes ese lÃquido execrable. Aquà tienes leche. ¿Cómo dijiste que te llamabas?
—Faith.
—¡Ése no es un nombre, no es un nombre! No soporto un nombre asÃ. ¿No tienes otro?
—No, señor.