El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —No.
—¿Y yo no soy un cobarde?
—No.
Walter estuvo por preguntar: «¿Y tú, eres un mentiroso?», pero la compasión se lo impidió y no humilló más a Dan. Además, la sangre era horrible.
—Entonces puedes irte —dijo con desprecio.
Hubo un gran aplauso de parte de los varones que estaban subidos a la verja, pero algunas niñas lloraban. Estaban asustadas. HabÃan visto otras riñas entre los varones, pero nada como Walter cuando le pegaba a Dan. HabÃa habido algo terrorÃfico en él. Pensaron que iba a matarlo. Ahora que todo habÃa pasado, sollozaban histéricamente, todas menos Faith, que seguÃa tensa y con las mejillas encendidas.
Walter no se quedó a disfrutar de la gloria del vencedor. Saltó la verja y corrió por la colina de los abetos hasta el Valle del Arco Iris. No sentÃa la alegrÃa de la victoria, pero sà la tranquila satisfacción del deber cumplido y el honor lavado, mezclado con el asco al recordar la sanguinolenta nariz de Dan. Era un espectáculo feo y Walter odiaba la fealdad.