El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Empezó a darse cuenta asimismo de que él también estaba algo dolorido y apaleado. TenÃa un labio cortado e hinchado y una sensación muy rara en un ojo. En el Valle del Arco Iris se encontró con el señor Meredith, que volvÃa a su casa de una visita vespertina a las señoritas West. El reverendo caballero lo miró muy serio.
—Me da la impresión de que has estado peleándote, Walter.
—SÃ, señor —dijo Walter, esperando una reprimenda.
—¿Por qué ha sido?
—Dan Reese dijo que mi madre escribÃa mentiras y que Faith era una cerdita —respondió Walter a bocajarro.
—¿Ajá? Entonces estuviste más que justificado, Walter.
—¿Usted piensa que está bien pelear, señor? —preguntó Walter con curiosidad.
—No siempre, y no con frecuencia, pero, a veces sÃ, a veces —dijo John Meredith—. Cuando se insulta a cualquier mujer, por ejemplo, como en tu caso. Mi lema, Walter, es no pelear hasta no estar seguro de que uno debe pelear, y entonces poner el alma. A pesar de esa baterÃa de colores deduzco que ganaste.
—SÃ. Lo hice retractarse de todo.