El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —No es tÃmido, créanme —replicó la señorita Cornelia—. DistraÃdo sÃ, pero no tÃmido. Y a pesar de ser tan distraÃdo y soñador tiene muy buena opinión de sà mismo, lo cual es tÃpico en los hombres; y cuando esté verdaderamente despierto no creo que le cueste demasiado pedirle a una mujer que lo acepte por esposo. No, el problema es que quiere engañarse a sà mismo pensando que su corazón está enterrado, cuando en realidad late dentro de su pecho como el de cualquiera. Puede que le guste o no a Rosemary West. Si es sÃ, debemos alegrarnos. Es una muchacha muy dulce y una buena ama de casa, y serÃa una buena madre para esos pobres niños desamparados. Y —agregó la señorita Cornelia, resignada— mi propia abuela era episcopal.