El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Aquella noche Faith no bajó a comer y no quiso ir a la iglesia a la mañana siguiente. Pero a la hora del almuerzo fue a la mesa, con los ojos hinchados de tanto llorar y expresión hosca.
El reverendo James Perry era un hombre acicalado y rubicundo, con un rebelde bigote blanco, tupidas cejas blancas y una resplandeciente calva. No era bien parecido y además era aburrido y pomposo. Pero aun cuando se hubiera parecido al arcángel Gabriel y hubiera hablado con lenguas de ángeles y hombres, Faith lo habrÃa detestado con todas sus fuerzas. Trinchó hábilmente a Adam, exhibiendo sus rollizas y blancas manos y un hermosÃsimo anillo de diamantes. Hizo también comentarios joviales durante toda la ceremonia. Jerry y Carl reÃan, y hasta Una sonrió débilmente porque pensaba que la cortesÃa asà lo requerÃa. Pero Faith se limitó a fruncir el entrecejo sombrÃamente. Al reverendo James, sus modales le parecieron pésimos. En un momento en que dirigÃa un comentario hipócrita a Jerry, Faith interrumpió con groserÃa contradiciéndolo abiertamente. El reverendo James la miró juntando sus tupidas cejas.
—Las niñas pequeñas no deben interrumpir a los mayores —sentenció—, y no deben contradecir a aquellos que saben mucho más que ellas.