El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Eso puso a Faith de peor humor que antes. ¡Ser llamada «niña pequeña», como si fuera igual que Rilla Blythe de Ingleside! Era insufrible. ¡Y cómo comÃa aquel abominable señor Perry! Hasta peló los huesos del pobre Adam. Ni Faith ni Una probaron bocado y miraban a los varones poco menos que como si fueran canÃbales. Faith tenÃa la sensación de que si aquella espantosa comida no terminaba pronto, acabarÃa por arrojar algo a la brillante calva del señor Perry. Por suerte, el correoso pastel de manzana de la tÃa Martha fue demasiado hasta para los poderes masticatorios del señor Perry y la comida llegó a su fin tras un largo acción de gracias en el cual el señor Perry ofreció su devoto agradecimiento por la comida que una bondadosa y benéfica Providencia habÃa provisto para sustento y moderado placer.
—Dios no tuvo absolutamente nada que ver con proveerte a Adam —masculló Faith en un gesto de rebeldÃa.