El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —¡Ah! —Rosemary sonrió—. Quieres decir nada que puedas contarle a una extraña, ¿no?
Faith miró a la señorita West con súbito interés. Ahà habÃa una persona que entendÃa las cosas. ¡Y qué guapa era! ¡Qué dorados eran sus cabellos debajo del sombrero con plumas! ¡Qué rosadas las mejillas sobre la chaqueta de terciopelo! ¡Qué azules y comprensivos sus ojos! Faith sintió que la señorita West podrÃa ser una amiga encantadora… ¡si fuera una amiga en lugar de una desconocida!
—Yo iba… a hablar con la señora Blythe —confesó—. Ella siempre comprende, nunca se rÃe de nosotros. Yo siempre hablo con ella. Ayuda mucho.
—Querida mÃa, lamento decirte que la señora Blythe no está en casa —dijo la señorita West con pena—. Ha ido a Avonlea y no volverá hasta el fin de semana.
A Faith le tembló el labio.
—Entonces será mejor que me vuelva a casa —dijo, sintiéndose muy desgraciada.
—Supongo que sÃ, a menos que pienses que puedes hablarlo conmigo —insinuó la señorita Rosemary suavemente—. ¡Sirve tanto hablar de las cosas! Lo sé bien. No pretendo ser tan comprensiva como la señora Blythe, pero te prometo que no voy a reÃrme.
—No va a reÃrse por fuera —aventuró Faith—. Pero podrÃa reÃrse por dentro.