El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —No, tampoco me reirÃa por dentro. ¿Por qué voy a hacerlo? Algo te ha lastimado y a mà nunca me divierte ver a alguien que sufre, sea lo que sea lo que lo hace sufrir. Si crees que te gustarÃa contarme qué te lastimó, te escucharé con gusto. Pero si prefieres no contarme nada, también estará bien, querida.
Faith dirigió otra larga e intensa mirada a los ojos de la señorita West. Estaban muy serios, no habÃa risa en ellos, ni siquiera muy en el fondo. Con un pequeño suspiro, se sentó sobre el viejo pino junto a su nueva amiga y le contó todo sobre Adam y su cruel destino.
Rosemary no se rió ni tuvo ganas de reÃrse. Comprendió y se solidarizó de verdad; era casi tan buena como la señora Blythe, sÃ, casi igual de buena.
—El señor Perry es pastor, pero tendrÃa que haber sido carnicero —comentó Faith con amargura—. Le encanta trinchar cosas. Disfrutó cortando a Adam en pedazos. Lo trinchó como si fuera un gallo común y corriente.