El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Entre tú y yo, Faith, a mà no me cae muy bien el señor Perry —confesó Rosemary, riéndose, pero del señor Perry, no de Adam, como Faith entendió claramente—. Nunca me ha gustado. Yo fui a la escuela con él (él era un chico de Glen, ¿sabes?), era un pedante odioso ya entonces. Todas las niñas detestábamos tener que coger sus manos gordas y pegajosas cuando jugábamos al corro. Pero debemos recordar, querida, que él no sabÃa que Adam era tu mascota. Pensó que era un gallo común y corriente. Debemos ser justos, aunque suframos mucho.
—Supongo que sà —admitió Faith—. Pero ¿por qué a todo el mundo le parece gracioso que yo quisiera tanto a Adam, señorita West? Si hubiera sido un gato viejo y horrible, a nadie le habrÃa parecido raro. Cuando la agavilladora cortó las patas del gatito de Lottie Warren todo el mundo estaba apenado por ella; lloró durante dos dÃas en la escuela y nadie se rió, ni siquiera Dan Reese. Y todas sus amigas fueron al entierro del gatito y la ayudaron a enterrarlo, sólo que no pudieron enterrar las patitas junto con el resto del cuerpo porque no pudieron encontrarlas. Fue espantoso, por supuesto, pero no me parece que fuera tan horrible como ver que se comen a tu mascota. Y sin embargo, todos se rÃen de mÃ.