El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —¿Fui muy mala al no decirle al señor Perry que se le estaban quemando los faldones? —preguntó, ansiosa.
—MalÃsima —respondió Rosemary con ojos saltarines—. Pero yo me habrÃa comportado exactamente igual, Faith, tampoco le habrÃa dicho nada… y creo que no me hubiera arrepentido para nada de mi maldad.
—Una dice que tendrÃa que haberle avisado porque es un pastor.
—Querida, si un pastor no se comporta como un caballero, no estamos obligados a respetar sus faldones. Yo sé que me habrÃa encantado ver cómo se quemaban los faldones de Jimmy Perry. Tiene que haber sido divertido.
Las dos rieron, pero la risa de Faith terminó en un amargo suspiro.
—Bueno, la cuestión es que Adam está muerto y nunca volveré a querer a nadie.
—No digas eso, querida. Nos perdemos lo mejor de la vida si no amamos. Cuanto más amamos más fructÃfera es la vida, aunque no se trate más que de una mascota peluda o con plumas. ¿Te gustarÃa tener un canario, Faith, un canario dorado? Si quieres, te regalo uno. Tenemos dos en casa.