El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Y asà era —admitió Jerry sin avergonzarse—. Pero no sabÃa que él iba a pasar. Fue un desagradable accidente. Yo no estaba orando en serio, sabÃa que no tenÃa la menor posibilidad de ganar el premio, asà que me estaba divirtiendo como podÃa. Es increÃble como reza Walter Blythe. Creo que puede orar tan bien como papá.
—Una es la única a la que de verdad le gusta rezar —acotó Faith, pensativa.
—Bueno, si orar escandaliza tanto a la gente, entonces no debemos hacerlo más —dijo Una.
—Caramba, podéis orar todo lo que queráis, pero no en el cementerio y no como si fuera un juego. Eso es lo que lo hizo tan perverso, eso y tomar el té sobre las tumbas.
—No hicimos eso.
—Bueno, hicisteis pompas de jabón entonces. Algo habéis hecho. La gente del otro lado del puerto dice que tomar el té, pero yo estoy dispuesta a creer en vuestra palabra. Y utilizasteis esta losa como mesa.
—Bueno, Martha no nos deja hacer pompas de jabón dentro de la casa. Aquel dÃa estaba muy enfadada —explicó Jerry—. ¡Y esta vieja piedra es una mesa tan bonita!