El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Por supuesto. Los niños tienen que tener almas más pequeñas que los hombres. Ay, está oscureciendo y tengo que irme a casa. A la señora Elliott no le gusta que esté fuera después de oscurecer. Caramba, cuando vivÃa con la señora Wiley para mà la noche y el dÃa eran la misma cosa. No me importaba más de lo que le importa a un gato. Me parece que han pasado cien años desde aquella época. Pensad en lo que os he dicho y tratad de portaros bien, por vuestro padre. Yo siempre os apoyaré y os defenderé, podéis estar seguros. La señora Elliott dice que nunca ha visto a nadie como yo, tan leal con los amigos. Incluso estuve impertinente con la señora Davis por vosotros y la señora Elliott me reprendió después. La dulce Cornelia tiene una lengua afiladÃsima, en serio. Pero en el fondo estaba contenta, porque ella odia a la vieja Kitty Alee y os quiere mucho. Yo sé leer los sentimientos de la gente.
Mary se fue, muy satisfecha de sà misma, dejando a sus espaldas un grupo de personitas más bien deprimido.
—Mary Vance siempre dice algo que nos hace sentir mal cuando viene —dijo Una con resentimiento.
—Ojalá la hubiéramos dejado que se muriera de hambre en el granero —añadió Jerry con resentimiento.
—Ah, eso está mal, Jerry —dijo Una.