El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —¿Y por qué no os educáis vosotros mismos? —sugirió Jem—. Os voy a decir lo que podéis hacer. Formad el Club de la Buena Conducta y castigaos cada vez que hagáis algo incorrecto.
—Ésa es una buena idea —aprobó Faith, impresionada—. Pero —agregó, dudosa— hay cosas que a nosotros no nos parecen malas y son espantosas para otras personas. ¿Cómo podemos darnos cuenta? No podemos estar molestando a papá todo el tiempo, y él tiene que salir mucho, además.
—Os daréis cuenta casi siempre si, antes de hacer cualquier cosa, os preguntáis qué dirÃa la congregación al respecto —indicó Jem—. El problema es que hacéis las cosas sin pensar. Mamá dice que sois muy impulsivos, como era ella. El Club de la Buena Conducta os ayudará a pensar si sois justos y honestos para castigaros cuando rompáis las reglas. Tendréis que castigaros de alguna manera que os duela, de lo contrario no servirÃa de nada.
—¿Azotarnos?
—No exactamente. Tendréis que pensar en diferentes castigos, adecuados a cada uno. No debéis castigaros unos a otros, sino a vosotros mismos. Leà algo de un club asà en un libro de cuentos. Intentadlo a ver qué resulta.