El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Hagámoslo —instó Faith, y cuando Jem se hubo ido acordaron que lo harÃan—. Si las cosas no están bien, nosotros tenemos que corregirlas —reconoció Faith con decisión.
—Debemos ser justos y honestos, como dice Jem —apoyó Jerry—. Éste es un club para educarnos, ya que no hay nadie más para hacerlo. No tiene sentido tener demasiadas reglas. Tengamos una sola y cada uno de nosotros que la quiebre deberá ser castigado con severidad.
—Pero ¿cómo?
—Eso lo pensaremos a medida que avancemos. Tendremos una sesión del club en el cementerio todas las noches y hablaremos de lo que hayamos hecho durante el dÃa; si pensamos que hemos hecho algo incorrecto o que avergonzará a papá, el que lo haya hecho, o que sea responsable por lo hecho, debe ser castigado. Ésa es la regla. Todos decidiremos el tipo de castigo, que debe ser apropiado al delito, como dice el señor Flagg. Y el culpable lo llevará a cabo sin protestar. Será divertido —dijo Jerry para terminar.
—Tú sugeriste que hiciéramos pompas de jabón —acusó Faith.
—Pero eso fue antes de que formáramos el club —se apresuró a decir Jerry—. Empezamos a partir de esta noche.