El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Pues nos juntaremos nosotros —exclamó Nan Blythe. Secretamente, Nan pensaba que Faith habÃa hecho algo muy malo, pero no iba a permitir que Mary Vance manejara las cosas con semejante altanerÃa—. Y si no vas a juntarte con ella, no tienes por qué volver más al Valle del Arco Iris, señorita Vance.
Nan y Di pasaron el brazo a Faith por la cintura y miraron a Mary desafiantes. Ésta súbitamente se amilanó, se sentó sobre un tronco y se puso a llorar.
—No es que no quiera —gimió—. Pero si sigo juntándome con Faith la gente va a decir que yo la instigo a hacer esas cosas. Algunos ya lo están diciendo, por mi vida. No puedo permitir que se digan esas cosas de mà ahora que estoy en un lugar respetable y que trato de ser una señorita. Y yo no he ido nunca a la iglesia con las piernas desnudas, ni en mis peores épocas. Nunca se me hubiera ocurrido hacer semejante cosa. Pero esa odiosa Kitty Alee dice que Faith no ha vuelto a ser la misma de antes desde que yo estuve viviendo en la rectorÃa. Dice que Cornelia Elliott va a ver el dÃa en que se arrepienta de haberme recibido. Hiere mis sentimientos. Pero es por el señor Meredith por quien yo me preocupo.
—Yo creo que no tienes por qué preocuparte por él —dijo Di con desdén—. No es necesario. Vamos, Faith querida, deja de llorar y cuéntanos por qué lo hiciste.