El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Susan, cuando esté muerta voy a regresar a la Tierra cada vez que renazcan los narcisos del jardÃn —manifestó Ana con embeleso—. Aunque nadie me vea, aquà estaré. Aunque no haya nadie en el jardÃn en ese momento, verá cómo los narcisos asienten, como si una brisa hubiera pasado entre ellos, pero seré yo.
—Realmente, mi querida señora, no va a pensar en cosas mundanas como los narcisos cuando esté muerta —dijo Susan—. Y no creo en fantasmas, visibles o invisibles.
—¡Ah, Susan, yo no seré un fantasma! Seré yo, nada más. Y correré a la hora del crepúsculo y veré todos los lugares que amo. ¿Recuerda lo mal que me sentà cuando dejamos nuestra pequeña Casa de los Sueños, Susan? Pensé que nunca llegarÃa a querer a Ingleside igual. Pero la quiero. Amo cada ladrillo y cada piedra.
