El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Ana la llevó hasta la galería; Susan estaba tejiendo flanqueada por Shirley y Rilla, que estudiaban sus primeras lecciones. Susan nunca se preocupaba por la pobre humanidad. Ella hacía lo que estaba en sus manos para mejorarla y con toda serenidad dejaba el resto a los Poderes Elevados.
«Cornelia Elliott piensa que nació para dirigir el mundo, mi querida señora —le dijo una vez a Ana—, y por eso siempre anda ansiosa por algo. Yo nunca me creí responsable de esa tarea y por eso estoy tranquila. Pero no nos corresponde a nosotros, pobres gusanos, albergar tales pensamientos. Sólo nos hacen sentir incómodos y no nos llevan a ningún lado».
—No veo que podamos hacer nada… ahora —dijo Ana, acercando una cómoda silla mullida para la señorita Cornelia—. Pero ¿cómo pudo el señor Vickers permitir que se publicara esa carta? Tendría que haber tenido mejor juicio.