El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —¿SÃ? ¿Y qué le has dicho? —preguntó Ellen, tratando de hablar con naturalidad y fracasando por completo. No podÃa sostenerle la mirada. Miró el lomo lustroso de Saint George y sintió un miedo horrible. ¿Rosemary habÃa dicho que se lo darÃa o que no? Si se lo diera, ella se sentirÃa tan avergonzada y arrepentida que serÃa una novia muy infeliz; y si no se lo diera… bueno, Ellen habÃa aprendido una vez a vivir sin Norman Douglas, pero habÃa olvidado la lección y sentÃa que no podrÃa volver a aprenderla.
—Le dije que en lo que a mà concierne sois completamente libres de casaros en cuanto os apetezca —dijo Rosemary.
—Gracias —dijo Ellen, aún mirando a Saint George. A Rosemary se le suavizaron las facciones.
—Espero que seas feliz, Ellen —dijo suavemente.
—Ay, Rosemary. —Ellen levantó la mirada con desolación—. Estoy tan avergonzada; no me lo merezco después de todo lo que te dije.
—No vamos a hablar de eso —dijo Rosemary rápida y determinadamente.
—Pero… pero —insistió Ellen—, ahora eres libre tú también; y no es demasiado tarde. John Meredith…