El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —¡Ellen West! —Rosemary tenÃa sus arranques de carácter bajo toda su dulzura, y ahora relampagueaba en sus ojos azules—. ¿Has perdido el sentido común? ¿Piensas por un instante que yo voy a ir a ver a John Meredith y decirle, como si tal cosa: «Por favor, señor, he cambiado de idea. Por favor, señor, espero que usted no»? ¿Es eso lo que quieres que haga?
—No, no, pero… si lo alentaras un poco… él regresarÃa.
—Jamás. Me desprecia, y con toda la razón. Basta, Ellen. No te guardo ningún rencor, cásate con quien quieras. Pero no interfieras en mis asuntos.
—Entonces tienes que venir a vivir conmigo. No voy a dejarte aquà sola.
—¿Realmente piensas que voy a ir a vivir a la casa de Norman Douglas?
—¿Por qué no? —exclamó Ellen con enfado, a pesar de lo humillada que se sentÃa. Rosemary se echó a reÃr.
—Ellen, creÃa que tenÃas sentido del humor. ¿Me ves en esa situación?
—No veo por qué no. Su casa es lo suficientemente grande; tendrÃas una parte sólo para ti; él no se inmiscuirÃa en tu vida.
—Ellen, ni pensarlo. No saques el tema otra vez.