El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —No la molestes —ordenó a Jerry—. No llores, querida. Cuéntanos qué te pasa. Somos amigos.
—Tengo… tanta… hambre —gimió Mary—. No… no he comido nada desde el jueves por la mañana, sólo un poco de agua de un arroyo que hay ahÃ.
Los niños de la rectorÃa se miraron horrorizados. Faith se puso en pie de un salto.
—Ahora mismo vienes a la rectorÃa y comes algo antes de decir otra palabra.
Mary se encogió.
—Ah, no puedo. ¿Qué van a decir tu padre y tu madre? Además, me mandarÃan de vuelta.
—No tenemos madre y papá no se va a fijar en ti. La tÃa Martha tampoco. Vamos, te digo. —Faith dio una patadita de impaciencia. ¿Aquella extraña niña insistirÃa en morirse de hambre casi a las puertas de la rectorÃa?