El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —No sé, supongo que tendré que volver y aceptar el trago amargo. Ahora que tengo algo sólido en la barriga supongo que podré soportarlo.
Pero habÃa miedo en los ojos de Mary. Súbitamente, Una se trasladó de una tumba a la otra y le pasó el brazo por la espalda.
—No regreses. Quédate aquà con nosotros.
—Ah, la señora Wiley me encontrará. Es probable que ya me ande buscando. PodrÃa quedarme aquà hasta que me encuentre, también, si tu familia no se opone. Fui una estúpida al pensar que podÃa escapar de ella. Es capaz de encontrar una comadreja. Pero era tan desgraciada…
A Mary le tembló la voz, pero le daba vergüenza mostrar su debilidad.
—La mÃa ha sido una vida de perros estos cuatro años —explicó a la defensiva.
—¿Llevas cuatro años con la señora Wiley?
—Ajá. Me sacó del asilo de Hopetown cuando yo tenÃa ocho.
—Es el mismo lugar de donde vino la señora Blythe.
—Estuve dos años en el asilo. Me metieron cuando tenÃa seis. Mi mamá se ahorcó y mi papá se cortó el cuello.
—¡Santo cielo! ¿Por qué? —preguntó Jerry.
—El alcohol —dijo Mary lacónicamente.