El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Ah, bueno, yo nunca me morà exactamente —admitió Mary—, pero una vez estuve cerca. Pensaron que me habÃa muerto y estaban a punto de enterrarme cuando reaccioné.
—¿Cómo es estar medio muerta? —preguntó Jerry, curioso.
—Como nada. Yo no me enteré hasta varios dÃas después. Fue cuando tuve la «peumonÃa». La señora Wiley no quiso llamar al doctor, dijo que no iba a meterse en semejante gasto por una sirvienta. La vieja tÃa Christina MacAllister me cuidó con cataplasmas. Ella me curó. Pero a veces pienso que ojalá me hubiera muerto del todo para terminar de una vez. EstarÃa mejor.
—Si fueras al cielo supongo que sà —dijo Faith, no muy convencida.
—Bueno, ¿qué otro lugar hay para ir? —preguntó Mary, intrigada.
—Está el infierno, claro —dijo Una, bajando la voz y abrazando a Mary para disminuir el horror de la sugerencia.
—¿El infierno? ¿Qué es eso?
—Pues donde vive el diablo —explicó Jerry—. Tú sabes quién es el diablo. Hablaste de él.