El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —¿Ah, s� Bueno, me parece que hay muchos que no le hacen caso. Yo no recuerdo que nadie haya sido bueno conmigo antes, por mis ojos que no. Dime, Una, ¿no son bonitas esas sombras en la pared? Parecen una bandada de pájaros que bailan. Y dime, Una, me gusta toda tu familia y los chicos Blythe y Di, pero no me gusta Nan. Es orgullosa.
—Ay, no, Mary, no es nada orgullosa —la defendió Una vivamente—. En absoluto.
—No me lo digas a mÃ. Cualquiera que ande con la cabeza alta como ella es orgulloso.
—Nosotros la queremos mucho.
—Ah, supongo que la quieres más que a mà —dijo Mary, celosa—. ¿Eh?
—Pero, Mary, hace semanas que la conocemos y a ti hace apenas unas horas —tartamudeó Una.
—¿Entonces la quieres más? —insistió Mary, furiosa—. ¡Está bien! Quiérela todo lo que se te ocurra. No me importa. Puedo sobrevivir sin ti.
—Ay, Mary —dijo Una, pasando un tierno brazo sobre la espalda ofendida de Mary—, no hables asÃ. Yo te quiero más. Y me haces sentir tan mal…
No hubo respuesta. De inmediato, Una se puso a sollozar, ante lo cual Mary se volvió otra vez y la envolvió en un abrazo de oso.