El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Pero la verdad es que juegan muy tranquilos en el cementerio —los excusó Ana—. No corren ni gritan como en otros lados. ¡Los alaridos que dan en el Valle del Arco Iris a veces! Aunque tengo la sensación de que los mÃos tienen a su cargo buena parte de la función. Anoche tuvieron un simulacro de batalla y tenÃan que rugir porque no tenÃan artillerÃa, según Jem, que está pasando por esa época en la que todos los varones anhelan ser soldados.
—Bien, gracias a Dios, jamás lo será —dijo la señorita Cornelia—. Nunca estuve de acuerdo con que nuestros muchachos fueran a esa gresca en Sudáfrica. Pero ha terminado y no es probable que jamás vuelva a suceder nada parecido. Creo que el mundo se está volviendo más sensato. En cuanto a los Meredith, he dicho muchas veces, y vuelvo a decirlo, que si el señor Meredith tuviera esposa, todo irÃa bien.
—La semana pasada fue dos veces de visita a casa de los Kirk —insinuó Susan.