Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva En Blair Water la señorita Brownell tenÃa fama de buena maestra, principalmente debido al hecho de que imponÃa una estricta disciplina y mantenÃa un «orden» excelente. Era una persona delgada, de edad media, rostro sin colores, dientes prominentes que mostraba casi en su totalidad al reÃr, y ojos grises, vigilantes y frÃos, más frÃos aún que los de la tÃa Ruth. Emily sintió que aquellos despiadados ojos color ágata la atravesaban hasta lo más profundo de su pequeña alma sensible. Emily podÃa ser muy intrépida, pero en presencia de una naturaleza que instintivamente sentÃa como hostil a la suya se encogÃa más de repulsión que miedo.
Durante toda la mañana, fue blanco de curiosas miradas. La escuela de Blair Water era grande y habÃa al menos veinte niñas que tenÃan más o menos su edad. Emily las miraba a todas con curiosidad y pensó que eso de susurrar entre ellas tapándose la boca con la mano y echar miraditas era muy mala educación. De pronto, se sintió desdichada, nostálgica, y sola; querÃa a su padre, su antigua casa y las cosas que amaba.
—La niña de la Luna Nueva está llorando —susurró una niña de ojos negros al otro lado del pasillo. Y entonces se oyó una cruel risita.
—¿Qué te pasa, Emily? —preguntó de pronto la señorita Brownell, acusadora.