Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva —¡Mentira! —exclamó Emily—. Tiene más juicio que cualquiera de vosotras. Podéis decir lo que queráis de mÃ, pero no vais a insultar a mi familia. Si decÃs una sola palabra más sobre ellos, os echaré mal de ojo.
Nadie entendió qué querÃa decir, lo que hizo que la amenaza fuese más efectiva. Produjo un breve silencio. Pero entonces el tormento volvió a comenzar bajo una forma diferente.
—¿Sabes cantar? —preguntó una niña delgada y pecosa, que, a pesar de su delgadez y sus pecas, lograba sin embargo ser muy bonita.
—No —dijo Emily.
—¿Sabes bailar?
—No.
—¿Sabes coser?
—No.
—¿Sabes cocinar?
—No.
—¿Sabes hacer encaje?
—No.
—¿Sabes hacer ganchillo?
—No.
—Entonces, ¿qué sabes hacer? —preguntó la Pecosa con tono desdeñoso.