Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva —Pero tú eres un hada, de lo contrario, no podrÃas encontrar la tierra de las hadas. No se puede comprar el billete para ir. O las hadas te dan un pasaporte cuando naces o no. Es asà de sencillo.
—¿«Tierra de las hadas» no es una expresión hermosÃsima? —preguntó Emily, soñadora.
—Porque significa todo lo que desea el corazón humano —dijo Dean.
Cuando él le hablaba, Emily se sentÃa como mirando un espejo encantado en el que sus propios sueños y esperanzas secretos se reflejaban con un nuevo hechizo. Si Dean Priest era un cÃnico, no mostraba cinismo alguno con Emily. Pues, en su compañÃa él no se comportaba asÃ; habÃa olvidado su edad y volvÃa a ser un niño, con las fantasÃas inmaculadas de los niños. Ella lo adoraba por el mundo que le abrÃa.