Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva —¿Qué? —contestó la tÃa Elizabeth, dirigiendo sus ojos azul acero directamente a los ojos turbados de su sobrina.
—Quisiera que entendieras —prosiguió Emily, hablando de forma muy correcta y atildada para asegurarse de que la comprendieran bien— que si no me he comido la carne asada no es porque no me guste. No tenÃa nada de hambre; y he comido un poco de pollo para complacerte, no porque me guste más.
—Los niños deben comer lo que se les da y no despreciar la comida buena —replicó la tÃa Elizabeth, con tono severo. Asà que Emily sintió que, después de todo, la tÃa Elizabeth no habÃa entendido, y se sintió desdichada.
Después de comer, la tÃa Elizabeth le anunció a la tÃa Laura que harÃan algunas compras.
—Tenemos que comprarle cosas a la criatura —dijo.
—Por favor, no me llaméis «la criatura» —exclamó Emily—. Me hace sentir como si no perteneciera a nadie. ¿No te gusta mi nombre, tÃa Elizabeth? A mamá le gustaba mucho. Además, no necesito «cosas». Tengo dos juegos completos de ropa interior, aunque uno está remendado y…