Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva —Chitón —soltó el primo Jimmy, dándole una suave patadita a Emily por debajo de la mesa. El primo Jimmy sólo querÃa decirle que era mejor dejar que la tÃa Elizabeth le comprara «cosas» cuando estaba de humor, aunque Emily pensó que la reprendÃa por mencionar la ropa interior y se sumió en sus pensamientos. La tÃa Elizabeth siguió hablando con la tÃa Laura como si no hubiera oÃdo.
—No debe usar ese vestido tan negro ordinario en Blair Water. A través de esa tela se podrÃa colar harina de avena. Es una tonterÃa obligar a vestir de negro a una criatura de diez años. Le compraré un bonito vestido blanco con un cinturón negro, y otro de algodón, a cuadros blancos y negros, para la escuela. Jimmy, dejamos a la criatura contigo. CuÃdala.
El método del primo Jimmy para cuidarla fue llevarla a un restaurante de la esquina y atiborrarla de helado. Emily nunca habÃa tenido muchas oportunidades de tomar helado y no fue necesario insistir, a pesar de no tener apetito, para que se comiera dos copas llenas. El primo Jimmy la miraba con satisfacción.
—No sirve de nada que te compre cosas que Elizabeth pueda ver —dijo—. Pero ella no podrá ver lo que está dentro de ti. Aprovecha la oportunidad, que sólo el cielo sabe cuándo tendrás otra.
—¿Nunca coméis helado en la Luna Nueva?
El primo Jimmy negó con la cabeza.