Historias de Avonlea
Historias de Avonlea —Bueno, bueno, no riñan, buenas gentes —terció el doctor seriamente, aunque vi una chispa en sus ojos—. Tendrán que pasar algún tiempo juntos bajo el mismo techo y los desacuerdos no mejorarán la situación. Escuche, Peter, las cosas pasaron asÃ: El señor Bennett estuvo ayer en el pueblo (donde, como usted sabe, hay un gran brote de viruela) y cenó en una taberna donde una de las camareras estaba enferma. Anoche, la muchacha mostró sÃntomas claros de viruela. La comisión de sanidad buscó inmediatamente a todos cuantos estuvieron ayer en la casa y los ha puesto en cuarentena. Yo vine esta mañana y expliqué las cosas al señor Bennett. Puse a Jeremiah Jeffries de guardia frente a la casa y el señor Bennett me dio su palabra de que no dejarÃa entrar a nadie por detrás, mientras yo iba a buscar a otro policÃa y lo disponÃa todo. He traÃdo a Thomas Wright y he asegurado los servicios de otro hombre para que atienda el trabajo del granero y traiga las provisiones. Jacob Green y Cleophas Lee harán guardia de noche. No creo que el señor Bennett se haya contagiado, pero hasta que estemos seguros, usted debe permanecer aquÃ, Peter.
HabÃa estado pensando mientras escuchaba al doctor. Me hallaba en la peor situación de mi vida y no habÃa razón para empeorar las cosas.