Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside —¿Y no te parece muy azul el cielo del Valle del Arco Iris? —le preguntó ella con similar humor—. Azul, azul… tendrÃas que decir azul cien veces para poder expresar lo azul que es.
Susan vagaba por allÃ, con la cabeza cubierta por un chal y herramientas de jardÃn en las manos. Doc le seguÃa los pasos entre los arbustos de coronas de novia.
—El cielo estará azul —amenazó—, pero ese gato ha sido Hyde durante todo el dÃa; asà que esta noche va a llover y por eso tengo reumatismo en el hombro.
—Puede que llueva, Susan… pero no pienses en el reumatismo, piensa en las violetas —le recomendó Walter alegremente… «demasiado alegremente», pensó Rilla.
—A propósito, mi querido Walter, no sé qué quieres decir con eso de pensar en las violetas —respondió Susan con dureza—, y el reumatismo no es algo con lo que se pueda bromear, ya lo sabrás por ti mismo. Espero no ser de esas personas que siempre se están quejando de sus dolores y molestias, en especial ahora cuando las noticias que recibimos son tan terribles. El reumatismo es malo pero entiendo que no se lo puede comparar con el hecho de que los hunos lo envenenen a uno con gas.
—¡Ah, por Dios, eso no! —exclamó Walter y se retiró para entrar en la casa.