Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside Susan sacudió la cabeza. Desaprobaba semejantes expresiones.
—Espero que su madre no lo oiga hablar asÃ.
Rilla se quedó parada entre los narcisos florecientes con los ojos llenos de lágrimas. Su tarde estaba arruinada; odiaba a Susan, que habÃa herido a Walter de algún modo; y Jem… ¿habrÃa muerto por el gas? ¿HabrÃa muerto por la tortura?
—No puedo aguantar más este horror, este suspenso —dijo con desesperación.
Pero lo soportó como todos durante otra semana. Hasta que llegó una carta de Jem. Estaba bien.
He pasado sin un rasguño, papá. No sé cómo lo hicimos. Ustedes vieron todo en los diarios… yo no puedo escribir sobre el tema. Pero los hunos no pasaron… no pasarán.