Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside —Mucho me temo, mi querida señora —anunció Susan, que habÃa peregrinado a la estación con unos huesos suculentos para Lunes—, que pasó algo terrible. Patillas en la Luna descendió del tren que venÃa de Charlottetown muy complacido. No recuerdo haberlo visto nunca con semejante sonrisa en público. Desde luego, quizás haya hecho un buen negocio ganadero, pero tengo un horrible presentimiento que los hunos han penetrado por alguna parte.
Quizá Susan fue injusta al conectar la sonrisa del señor Pryor con el hundimiento del Lusitania cuyas noticias comenzaron a circular una hora más tarde cuando se distribuyó el correo. Pero los muchachos de Glen salieron en banda esa noche y le rompieron todas las ventanas en un arrebato de furia por las andanzas del Káiser.