Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside —SÃ, y ya la encontramos… ¿ve? Está justo sobre la punta del pino más alto.
—Es maravilloso poder ver algo que pasó hace tres mil años. ¿No es cierto? —dijo Rilla—. Los astrónomos dicen que fue en ese entonces cuando se produjo la explosión que originó esta nueva estrella.
—Pero ni siquiera eso, si lo ponemos en la perspectiva correcta, puede hacerme olvidar que los alemanes están a un paso de ParÃs —dijo Gertrude, nerviosa.
—Creo que me hubiera gustado ser astrónomo —dijo el señor Meredith, contemplando las estrellas.
—Seguramente hay un extraño placer en mirar el cielo —coincidió la señorita Oliver—, un placer no terrenal en más de un sentido. Me hubiese gustado tener amigos astrónomos.
—Es lindo hablar de las legiones celestes —rió Rilla.
—Me pregunto si a los astrónomos les interesan las cosas que pasan en la Tierra —dijo el doctor—. Quizás a los que están estudiando los canales de Marte les parezcan insignificantes unos pocos metros de trincheras perdidas en el frente occidental.
—Leà en alguna parte —dijo el señor Meredith— que Ernest Renan escribió uno de sus libros durante el sitio de ParÃs en 1870 y que «disfrutó mucho al escribirlo». Supongo que uno deberÃa llamarlo filósofo.