Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside —Y yo leà —agregó la señorita Oliver— que antes de morir dijo que lo único que lamentaba era morir sin saber lo que «ese hombre tan interesante, el Emperador alemán, harÃa de su vida». Si Ernest Renan viviera para ver lo que ese hombre tan interesante le hizo a su amada Francia, sin nombrar al mundo restante, me pregunto si su indiferencia serÃa la misma que en 1870.
«Me pregunto dónde estará Jem esta noche», pensó Rilla en un súbito acceso amargo de recuerdos.