Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside Jack Escarcha gozaba de gran popularidad entre los demás habitantes de Ingleside; era limpio y cuidadoso; jamás permitÃa que una mancha ensuciara su hermoso pelaje blanco; además, le gustaba ronronear y acurrucarse y nunca robaba nada.
Y luego, de pronto, ocurrió una tragedia doméstica en Ingleside. ¡Jack Escarcha tuvo gatitos!
SerÃa en vano tratar de imaginar la expresión de triunfo de Susan. ¿No habÃa insistido acaso en que ese gato terminarÃa siendo una desilusión y un fraude? ¡Ahora todos se daban cuenta de que ella tenÃa razón!
Rilla se guardó uno de los gatitos, uno muy bonito, con orejas grandes, sedosas, doradas y un pelaje amarillo oscuro surcado por rayas anaranjadas. Lo llamó Dorado; el nombre pareció adecuado para el juguetón animalito que, durante su infancia, no dio señal alguna de la siniestra naturaleza que poseÃa. Susan, por supuesto, advirtió a la familia que nada bueno podÃa esperarse de un hijo de ese diabólico de Jack Escarcha; pero nadie prestó atención a sus pesimistas protestas. Los Blythe se habÃan acostumbrado tanto a considerar a Jack Escarcha como miembro del sexo masculino que no podÃan dejar de lado el hábito y, utilizaban continuamente el pronombre masculino, aunque el resultado fuera ridÃculo. Las visitas quedaban electrizadas cuando Rilla mencionaba tranquilamente a «Jack y su crÃa» u ordenaba a Dorado: «Ve con tu madre. Él te lavará el pelo».
