Valancy Stirling
Valancy Stirling De camino a casa del tÃo Herbert —la señora Frederick y la prima Stickles iban delante y Valancy trotando dulcemente detrás de ellas—, Abel el Aullador pasó junto a ellas. Estaba ebrio, como de costumbre, pero no hasta el punto de ponerse a aullar. Aunque sà lo bastante como para resultar excesivamente educado. Alzó su vieja y piojosa gorra escocesa con la actitud de un monarca saludando a sus súbditos y las gratificó con una gran reverencia. La señora Frederick y la prima Stickles no osaron disgustar a Abel el Aullador. Era la única persona de Deerwood a quien se le podÃan confiar pequeños trabajos de carpinterÃa o a quien recurrir en caso de precisar alguna reparación urgente, y por tanto, era preferible no ofenderle. Simplemente respondieron con una rÃgida y ligera inclinación de cabeza. Era necesario poner a Abel el Aullador en su lugar.