Valancy Stirling
Valancy Stirling —¡Qué ha hecho! ¡Qué ha hecho! Ha hecho de todo.
—¿Qué ha hecho? —repitió Valancy inexorablemente—. ¿Acaso sabe usted lo que ha hecho? Siempre está tratando de acusarle. ¿Y qué pruebas ha habido en su contra?
—No discuto con mujeres —dijo el tÃo Wellington—. Y yo no necesito pruebas. Cuando un hombre se esconde como él allá arriba en una isla de Muskoka año tras año, y nadie sabe de dónde viene o cómo vive, o lo que hace allÃ…, es prueba suficiente. Allà donde hay un misterio se encontrará un delito.
—¡Ya solo el hecho de que se llame Snaith! —replicó la prima segunda Sarah—. ¡Un nombre asà es suficiente para condenarlo!
—No me gustarÃa encontrármelo en un callejón oscuro —se estremeció la prima Georgiana.
—¿Y qué cree que le harÃa? —preguntó Valancy.
—Asesinarme —dijo solemnemente la prima Georgiana.
—¿Solo por el placer de hacerlo? —sugirió Valancy.