Valancy Stirling
Valancy Stirling —Habló durante toda su vida tal como lo ha hecho hoy Valancy —replicó el tÃo Benjamin—. Y creÃa que era la reencarnación de su bisabuelo. Le oà confesarlo. No me puedes decir que un hombre que creÃa tal cosa pudiera estar en su sano juicio. Vamos, vamos, Amelia, deja de gimotear. Bien es cierto que Doss nos ha ofrecido un espectáculo terrible de sà misma en el dÃa de hoy, pero no es responsable de ello. Las solteronas suelen ser muy propensas a crisis como estas. Si se hubiera casado a su debido tiempo, nada de esto hubiera sucedido.
—Nadie ha querido casarse con ella —dijo la señora Frederick, quien consideraba que, de alguna manera, el tÃo Benjamin la culpaba a ella.
—¡Pues bien! Afortunadamente no hay ningún extraño entre nosotros —espetó el tÃo Benjamin—. Todo esto debe permanecer en la familia. Mañana la llevaré a ver al doctor Marsh. Sé cómo tratar a la gente con la cabeza de chorlito. ¿No es lo más conveniente, James?
—Debemos tener consejo médico, sin duda —coincidió el tÃo James.
—Entonces, está decidido. Mientras tanto, Amelia, actúa como si nada hubiera ocurrido y no la pierdas de vista. No la dejes sola. Por encima de todo, no la dejes dormir sola.
La señora Frederick redobló sus sollozos.