Valancy Stirling
Valancy Stirling —«Cissy Gay se está muriendo —dijo ella—; es una vergüenza y una desgracia que nadie en esta comunidad cristiana, haga nada por ella. A pesar de lo que haya hecho o lo que sea, es un ser humano».
—Bueno, con respecto a eso, no tengo problema en reconocer que tiene razón —dijo el tÃo James con la actitud de quien hace una generosa concesión.
—Le pregunté a Doss si no le importaba guardar las apariencias. Ella me respondió: «He guardado las apariencias toda mi vida. Ya es tiempo de que me ocupe de la vida real. A las apariencias, ¡que las parta un rayo!». ¡Que las parta un rayo!
—¡Qué escándalo! —exclamó el tÃo Benjamin con vehemencia—. ¡Qué escándalo!
Se sintió aliviado al decirlo, pero no ayudó a nadie.
La señora Frederick lloraba. La prima Stickles, entre gemidos de desesperación, continuó con el relato:
—Yo le dije —ambas le dijimos— que Abel el Aullador realmente habÃa matado a su esposa durante una de sus borracheras y que también la matarÃa a ella. Ella sonrió y nos respondió: «No tengo miedo de Abel el Aullador. No me matará, y es demasiado viejo para temer sus galanterÃas». ¿Qué habrá querido decir? ¿A qué galanterÃas se referÃa?