Valancy Stirling
Valancy Stirling —Asà que has venido —dijo con incredulidad—. Nunca habrÃa imaginado que la banda de los Stirling te dejarÃa partir.
Valancy mostró toda su afilada dentadura al esbozar una amplia sonrisa.
—No podÃan impedirlo.
—No sabÃa que tuvieras tanto valor —dijo Abel lleno de admiración—. Y qué bonitos tobillos —añadió, cuando se hizo a un lado para dejarla entrar.
Si la prima Stickles le hubiera escuchado, se habrÃa convencido de que la suerte de Valancy, en este y en el otro mundo, estaba echada. Pero la caduca galanterÃa de Abel no inquietó a Valancy en lo más mÃnimo. Además, era el primer cumplido que recibÃa en su vida y se sorprendió al sentirse complacida. Siempre habÃa pensado que tenÃa unos bonitos tobillos, pero nadie se lo habÃa mencionado nunca con anterioridad. En el clan de los Stirling, los tobillos entraban en la categorÃa de los tabús innombrables.