Valancy Stirling
Valancy Stirling —¡Oh!… ¿es eso cierto? Me he sentido tan… tan sola. Puedo cuidar de mà misma, pero estoy tan sola… Eso serÃa como estar en el paraÃso… Tener a alguien aquÃ… alguien como tú, que siempre fuiste tan dulce conmigo… hace mucho tiempo.
Valancy la sostuvo muy apretada entre sus brazos. De pronto se sintió feliz. Alguien la necesitaba, alguien a quien podÃa ayudar. Ya no era una persona superflua. El pasado quedaba atrás; todo era nuevo.
—La mayorÃa de las cosas nos son predestinadas, pero algunas son simplemente cuestión de suerte; pura y maldita suerte —dijo Abel el Aullador con satisfacción, mientras fumaba su pipa en un rincón de la sala.