Valancy Stirling
Valancy Stirling Fue lo único que le vino a la mente. Abel el Aullador habÃa expresado su deseo de comer bacalao hervido para la cena. Cuando sus caballeros cabalgaban hasta el Castillo Azul, Valancy les hacÃa encargos de lo más variados, pero nunca le habÃa pedido a nadie que le trajera bacalao.
—Con mucho gusto. ¿Está segura de que no necesita nada más? Tengo mucho sitio en mi Lady Jane Grey Slosson; siempre termina por regresar, en un momento u otro, mi Lady Jane.
—Creo que no necesitamos nada más —dijo Valancy.
Ella sabÃa que traerÃa naranjas para Cissy, de todos modos; siempre lo hacÃa.
Barney no se marchó de inmediato. Se quedó en silencio un instante, y luego dijo, lenta y enigmáticamente:
—Señorita Stirling, es usted una santa. Realmente es una montaña de bondad. Venir aquà y cuidar de Cissy… dadas las circunstancias.
—No hay nada extraordinario en ello —dijo Valancy—. No tenÃa nada más que hacer. Y… me gusta estar aquÃ. No me siento como si hubiera hecho algo especialmente meritorio. El señor Gay me paga un salario justo. ¿Sabe?, yo nunca habÃa ganado dinero antes… y me gusta.