Valancy Stirling
Valancy Stirling Barney era un narrador fascinante, con una gran facilidad para relatar con detalle sus aventuras sin referirse jamás a sà mismo. Hubo un dÃa de lluvia glorioso en el que Barney y Abel intercambiaron historias toda la tarde mientras Valancy les escuchaba remendando servilletas. Barney relató sus insólitas aventuras en los compartimentos de los trenes en los que se cobijaba ilegalmente mientras viajaba como un vagabundo atravesando el continente. Valancy pensó que debÃa considerar censurables esos viajes «robados», pero no pudo. La historia de su viaje en un barco de ganado en su camino hacia Inglaterra parecÃa más legÃtima. Y todas sus historias sobre Yukón la cautivaron —especialmente aquella de la noche que se habÃa perdido en algún lugar entre Gold Run y Sulphur Valley[25]—. HabÃa pasado dos años allÃ; de modo que, ¿dónde quedaba espacio para la prisión y todas aquellas cosas que se decÃan de él?
Siempre y cuando él dijera la verdad. Pero Valancy sabÃa que asà era.
—No encontré oro —dijo—. Me fui más pobre que cuando llegué. ¡Pero qué lugar para vivir! Aquellos silencios tras el viento del norte me marcaron. Nunca he sido él mismo desde entonces.
Sin embargo, no hablaba demasiado. Relataba mucho en pocas palabras bien escogidas —Valancy no era consciente de cuán bien las escogÃa—. TenÃa el don de decir las cosas sin necesidad de abrir la boca.