Valancy Stirling
Valancy Stirling —¿No sabes lo que es la vergüenza? —preguntó el tÃo James.
—¡Oh, sÃ! Pero las cosas de las que me avergüenzo no son las mismas que le avergüenzan a usted.
Valancy procedió a enjuagar su paño de cocina meticulosamente.
El tÃo James aún conservaba la paciencia. Se agarró a los brazos de su silla y apretó los dientes.
—Sabemos que tu mente no está bien. Seremos indulgentes. Pero tienes que volver a casa. No puedes quedarte aquà con ese borracho sinvergüenza, blasfemo y viejo…
—¿Se refiere usted a mÃ, señor Stirling? —exigió Abel el Aullador, apareciendo de pronto por la puerta del porche trasero donde habÃa estado todo ese tiempo fumando tranquilamente su pipa mientras escuchaba la diatriba del «viejo Jim Stirling» con un placer inconmensurable.
Su barba roja se habÃa erizado de la indignación y sus enormes cejas temblaban de rabia. Pero la cobardÃa no estaba entre los defectos de James Stirling.
—Yo mismo. Y además quiero decirle que ha actuado de manera infame para apartar con engaños a esta muchacha débil e indefensa de su casa y sus amigos, y le haré pagar por ello…