Valancy Stirling
Valancy Stirling Valancy estaba a punto de someterse a la voluntad del doctor Stalling. DebÃa regresar a casa con él y darse por vencida. VolverÃa a ser Doss Stirling y pasados unos pocos dÃas o semanas serÃa la acobardada e inútil criatura que siempre habÃa sido. Era su destino —caracterizado por ese Ãndice levantado, implacable—. Ya no podÃa escapar de él, del mismo modo que Abel el Aullador no podÃa escapar a su propia fatalidad. Ella lo atisbo como los fascinados ojos del pájaro atisban a la serpiente. Otro momento…
«El miedo es el pecado original —dijo de pronto una voz suave y apacible que provenÃa de lo más profundo de la conciencia de Valancy—. Porque casi todo el mal que hay en el mundo tiene su origen en el hecho de que alguien tiene miedo de algo».
Valancy se puso en pie. Aún se encontraba entre las garras del miedo, pero su alma era suya de nuevo. No podÃa traicionar a esa voz interior.
—Doctor Stalling —dijo lentamente—. Ya no tengo obligación ninguna para con mi madre. Ella está bien. Tiene toda la ayuda y la compañÃa que precisa; no me necesita en absoluto. Soy necesaria aquÃ, y voy a quedarme.
—Tiene valor esta muchacha —dijo Abel el Aullador con admiración.
El doctor Stalling dejó caer su Ãndice. Uno no puede continuar agitando su dedo para siempre.