Valancy Stirling
Valancy Stirling —Valancy, ¿cómo has llegado aqu� —preguntó severamente.
—Por casualidad o por la gracia de Dios —respondió Valancy.
—¡Con este ex presidiario… a las diez de la noche! —exclamó el tÃo Wellington.
Valancy se volvió hacia Barney. La luna habÃa escapado de su dragón, y en esa claridad, sus ojos aparecÃan colmados de diabluras.
—¿Es usted un ex convicto?
—¿Es eso importante? —preguntó Barney con un brillo de regocijo en su mirada.
—No lo es para mÃ. Solo lo he preguntado por curiosidad —continuó Valancy.
—Entonces no responderé. Nunca satisfago la curiosidad.
Luego se volvió hacia el tÃo Wellington y su tono de voz cambió sutilmente.
—Señor Stirling, le he preguntado si podÃa dejarme un poco de combustible. Si pudiera, tanto mejor. Si no pudiera, le estamos retrasando innecesariamente.
El tÃo Wellington estaba inmerso en un dilema horrible. ¡Dejar gasolina a este par de desvergonzados!… ¡O no dejársela! Pero irse y dejarlos allà en el bosque Mistawis probablemente hasta que amaneciera… Tal vez era mejor dejarles la gasolina y que se fueran antes de que nadie más los viera.