Valancy Stirling
Valancy Stirling Todos los Stirling asistieron al funeral, tanto hombres como mujeres. Se habían reunido en cónclave familiar para debatir sobre el asunto. Ahora que Cissy Gay había muerto, sin duda Valancy volvería a casa. De ninguna de las maneras podía quedarse con Abel el Aullador. Así las cosas, el modo más inteligente de proceder —tal y como decretó el tío James— era asistir al funeral… legitimar todo el asunto, por así decirlo; mostrarle a Deerwood que Valancy había llevado a cabo un acto de lo más encomiable al cuidar de Cecily Gay, y que toda su familia la respaldaba ante semejante decisión. La muerte, hacedora de milagros, consiguió que toda esta cuestión fuese repentinamente de lo más respetable. Si Valancy regresaba a casa y volvía a comportarse de un modo decente mientras la opinión pública seguía bajo su influencia, aún cabía la posibilidad de que todo marchase bien. La sociedad había comenzado a olvidar, de un día para otro, todos los malvados hechos cometidos por Cecily, y recordaban la cosita tan preciosa y modesta que había sido —«y sin madre, ya sabe… ¡sin madre!»—. El tío James señaló que era el momento psicológico adecuado.