Valancy Stirling
Valancy Stirling —Oh, fui yo quien llevó a cabo el engaño. Le pedà que se casara conmigo —dijo Valancy con una sonrisa traviesa.
—¿No tienes orgullo? —preguntó la tÃa Wellington.
—MuchÃsimo. Estoy orgullosa de haber conseguido un esposo por mà misma y sin ayuda gracias a mis esfuerzos. La prima Georgiana, aquà presente, querÃa favorecer mi matrimonio con Edward Beck.
—Edward Beck vale veinte mil dólares y es dueño de la casa más elegante de aquà a Port Lawrence —dijo el tÃo Benjamin.
—Eso suena muy bien —repuso Valancy tercamente—, pero su valor es asà de insignificante —chasqueó los dedos— si lo comparo con lo que siento cuando Barney me rodea con sus brazos y apoya su mejilla contra la mÃa.
—¡Oh, Doss! —exclamó la prima Stickles. La prima Sarah dijo—: ¡Oh, Doss! —Y la tÃa Wellington afirmó—: Valancy, no hay necesidad alguna de mostrarse indecente.
—Vaya, ¿acaso resulta indecoroso disfrutar de la sensación que produce que tu esposo te rodee con su brazo? Me inclino a pensar que lo indecente serÃa todo lo contrario.