Valancy Stirling
Valancy Stirling O iban en busca de nenúfares. Barney sabía dónde encontrarlos en los arroyos y ensenadas del Mistawis. Entonces, y gracias a ellos, el Castillo Azul lucía espléndido con cada recipiente que Valancy podía decorar repleto de tales exquisiteces. Si no hallaban nenúfares se decantaban por lobelias escarlata, frescas y vívidas recogidas en los pantanos del lago Mistawis, donde ardían como lazos candentes.
A veces iban a pescar truchas en pequeños ríos sin nombre, o en riachuelos ocultos en cuyas orillas las náyades[41] podrían haber asoleado sus miembros blancos y húmedos. En aquellas ocasiones todo cuanto llevaban consigo eran unas cuantas patatas crudas y sal. Asaban las patatas sobre una hoguera, y Barney le enseñaba a Valancy cómo cocinar la trucha envolviéndola en hojas, cubriendo estas con barro, y asándola en un lecho de brasas ardientes. Jamás ha existido una comida más deliciosa. Valancy tenía tal apetito que no era de extrañar que hubiera ganado peso.
O simplemente vagaban sin rumbo y exploraban a través de unos bosques que parecían aguardar siempre a que algo maravilloso tuviese lugar. Al menos esa era la sensación que transmitían a Valancy: si uno bajaba por la siguiente hondonada, tras subir la próxima colina, lo averiguaría.
—No sabemos hacia dónde vamos, pero ¿acaso no es divertido ir sin más? —solía decir Barney.